¿Alguien puede explicarlo?
Todo indica que hay un método extraño para calcular cuántos turistas recibimos

 

Las optimistas cifras de turismo internacional del 2010, en el año del cierre de Machu Picchu,
y su contraste con las reveladas por otras fuentes nos han hecho pensar si no se estará
aplicando la técnica del maquillaje en una forma que, además, ha trascendido gobiernos.
En este especial, que también leerán en Magazine IMPRESO de T News,
un análisis sobre este tema preocupante.

 
 
Por: Oscar Argumanis
 

La comparación de estas cifras resulta preocupante, al grado que podríamos decir que no sabemos cómo estamos y cómo nos medimos, no con nuestros resultados y ni de acuerdo al mercado turístico mundial. Nos explicamos: en el 2010 se cerró Machu Picchu por 3 meses y se perdió toda una temporada además de sufrir un dominó de cancelaciones de reservas. Era previsible que las cifras de ese año, considerando la tendencia de crecimiento de años anteriores, o fueran iguales o disminuyeran en alguna proporción.

El pasado 18 de enero, día en que este columnista redactó este texto para Magazine IMPRESO, en distribución, y verificado hoy en la web del Mincetur (AQUÍ) se podía  visualizar dos cifras de turistas internacionales: 2,139,961 para el 2009 y 2,299,187 para el 2010. El cuadro no compara las cifras, pero es tal cual están registradas. La diferencia entre ambos años es de 159,226 turistas más. Ingresamos las cifras a una hoja de cálculo y nos dio un crecimiento de 7.4%. Es decir, el hecho concreto es que según el

MINCETUR, en el 2010 tuvimos más turistas extranjeros que en el 2009. Ahora bien, no todos  los extranjeros que ingresan al país van a Machu Picchu. Las cifras del Ministerio de Cultura, citadas por el mismo MINCETUR, dan una variación considerable, de cerca de 20% menos extranjeros que ingresaron vía tren a la Ciudadela de Machu Picchu.

¿Cómo explicar entonces el crecimiento de turistas? La respuesta parecía ser clara, había que desmachupizar el turismo, como sugirió alguna vez un Viceministro de Turismo del gobierno anterior. Quizás la respuesta estaba en un viajero internacional corporativo o que ingresa al país por otros motivos o para visitar otros atractivos. Lo complicado está cuando se comparan las cifras del MINCETUR con las de su propia fuente, la Dirección General de Migraciones y Naturalización (DIGEMIN). Según esta entidad, la entrada registrada de extranjeros al país disminuyó. Hicimos lo mismo, ingresamos las cifras en un Excel y nos dio variación negativa -4.8%. La sorprendente diferencia podía tratarse de un fenómeno de terminología, pues entre turistas y visitantes podían estar las distorsiones de los efectos de los miles de peruanos que viven fuera del país con diversas situaciones migratorias, algunos con residencia en el extranjero y otros con nacionalidad y pasaporte extranjero. Pero el tema se complica más, cuando DIGEMIN registra que tanto extranjeros como nacionales disminuyen. La pregunta siguiente cae por su peso: ¿Alguien miente?

Lo decimos en una frase: MINCETUR registra crecimiento tanto de turistas y de visitantes en el 2010, tomando como fuente DIGEMIN en cuyas cifras originales se registra una disminución de entradas de extranjeros y nacionales al país, y en el mismo año en que Machu Picchu estuvo cerrado cerca de tres meses. Para colmo de contradicciones, la misma página web del MINCETUR recopila información de ingresos a Machu Picchu que dan un resultado negativo. ¿Cómo pudo haber crecido el turismo en el 2010 si todas las fuentes de información registran disminución? ¿Es un problema de metodología en la medición, o hubo la intención, no corregida por este gobierno, de mostrar entusiasmo con las cifras?

 

CONCILIACIONES DE CIFRAS
Le preguntamos a algunos especialistas y esto fue lo que nos dijeron. José Miguel Gamarra es el actual presidente del gremio APTAE, pero además fue el primer Viceministro de Turismo de la historia del Perú. Con vista de este cuadro, esto fue lo que señaló:

“La verdad es que no me llama la atención la aparente contradicción en las cifras, pues desafortunadamente no ahora, sino hace varios años, se introdujeron elementos curiosos (por decirlo de algún modo) en la metodología que cuantifica los visitantes y turistas a nuestro país. Siempre dije, y me reafirmo, que lo importante es seguir la metodología recomendada por la OMT para asegurarnos de que las cifras que obtenemos sean comparables con los otros países. De no hacerlo así, correríamos el riesgo de perder la perspectiva del crecimiento relativo con relación a los demás países de la región o la posición relativa del Perú en el ranking mundial. Finalmente, no deja de sorprender que las cifras de DIGEMIN, teniendo como fuente al MINCETUR, sean claramente opuestas. Además se trata de un año en el que la enorme mayoría de operadores nacionales manifestó que su volumen de negocios había caído, no alcanzando a compensar esta caída las medidas tomadas al ofrecer circuitos alternativos. Creo que sería interesante que, así como se efectúan conciliaciones bancarias que explican las diferencias entre los saldos en libros y en bancos, que ambas entidades pudieran sentarse y presentar “conciliaciones turísticas” que expliquen cómo se llega de un número a otro”, afirma Gamarra.


Los turistas internacionales se miden de alguna extraña manera
por el MINCETUR, al grado que discrepan totalmente de las
cifras de otras entidades que sí contabilizan ingresos. (Foto: Andina)

NO DEBERÍA HABER CONTRADICCIÓN
El conocido y reconocido consultor de turismo, Elmer Barrio, opinó al respecto:

“En teoría, para cuantificar el turismo receptivo, el Mincetur debería tomar los registros de la Dirección General de Migraciones del Mininter y, del total de arribos al país, primero, deducir a los peruanos residentes y, segundo, restar a los no residentes que llegan al Perú por motivos de trabajo remunerado (que no son turistas, por definición estándar, tal como aparece en la web del Mincetur). En la práctica, el Mincetur sólo hace lo primero. De este modo, no debería haber diferencia alguna entre la información de Migraciones y la del Viceministerio de Turismo, ni tampoco contradicción con otras cifras, que deberían ser consistentes. El uso político de las cifras de turismo sólo ha servido hasta ahora, para los discursos presidenciales o para las presentaciones del Gabinete. Obviamente, si los discursos políticos son poco responsables, la exigencia de cifras que se ajusten a los pronósticos políticos se vuelve una necesidad. Quizá esa sea la principal explicación de que los actores sectoriales sean los primeros en no confiar en las cifras oficiales”
, concluye.

 

¿QUE HACEMOS?
Eso, qué hacemos, indagamos más sobre el tema y nos enteramos que este no es un asunto reciente. Lo reciente es descubrir la indolencia con la que se maneja esta metodología. La ex Oficina General de Investigación y Facilitación Turística - OGIFT del MINCETUR, así llamada desde fines del gobierno de Toledo hasta mediados del gobierno de García, y que luego cambió en el 2010 al nombre de Oficina General de Estudios Económicos – OGEE, se encargó de dar “cifras estimadas”, denominación esotérica, que podían ser completamente distintas a las de DIGEMIN. El MINCETUR se da el lujo de "estimar" las cifras de la DIGEMIN, con el recurso de dividir las cifras en turistas y visitantes, y tiene como persona que lidera ese proceso de "estimar", desde hace poco menos de ocho años, al Economista Alberto Espinola, ex funcionario del INEI, quien lleva la voz de las cifras en Turismo. Pareciera haberse hecho costumbre en el MINCETUR, que "estimar" de la forma como se hace, resulta agradable a los ojos y oídos del Viceministro en el puesto y que se valora la oportunidad de llevarle noticias "felices" frente al Ministro Silva, a quien no le agrada recibir malas noticias, y quien, además, habría dicho que está acostumbrado a trabajar con equipos de lujo. Lo cierto es que cualquier presidente de gremio en el Perú responderá que en materia de cifras de turismo, más confiable es la DIGEMIN que en la OGEE del MINCETUR. Lo real y concreto es que la diferencia de cifras no soporta el menor análisis. Ningún experto en turismo a nivel mundial podría sustentarlas sin poner en riesgo su reputación. Y ningún medio académico de ninguna parte del mundo, podría sustentar teóricamente este crecimiento. Este es un país con instituciones educativas especializadas, con universidades que investigan, y con maestrías de turismo, pero con ese referente, es difícil que podamos tener un mayor reconocimiento de la industria. Todo ello viene ocurriendo sin reparos, y el Ministro José Luis Silva lo ha permitido. Lo concreto es que el sector privado no puede hacer proyecciones sobre esas cifras, porque nadie habría hecho crecer sus negocios en esa proporción, en el año más difícil de nuestra industria, con nuestro principal atractivo cerrado y turistas atrapados por días enteros. Sin cifras reales, nunca sabremos si avanzamos, y menos podremos compararnos con el mercado mundial.